Solado de la ermita

Primeros pasos del proceso para solar la ermita. Elegida la baldosa que se va instalar sobre las actuales -para mantener así el suelo original y no perderlo-, se inician los trabajos para igualar las irregularidades que presentan diversas partes del pavimento de la nave, bien por hundimiento del piso, bien por descarne de algunas de las baldosas primitivas.

La base escogida es un gres estrusionado tipo greco gres, de prácticamente las mismas medidas de la antigua (31,4 cm. x 31,4 cm.), aunque las nuevas se instalarán con una junta de separación de 7 mm. y respetando el dibujo original, por lo que se pondrán en el suelo en diagonal, con la complicación y laboriosidad que eso supone.

La colocación de mosaicos en diagonal, como ya estaban los originales, proporciona un volumen adicional al interior, ensanchando el espacio de la nave y dotándolo de un aspecto más impresionante que la estándar. Aunque el proceso es más complicado y requiere consumir más material, ya que es necesario recortar ciertas baldosas por la mitad, para rematar las diagonales en los perímetros. 

Ya hemos indicado que, previamente, es necesario crear una superficie ideal, regularizando algunas partes del soporte con mortero autonivelante. Posteriormente, los soladores colocan una guía a partir de una línea central que divide la nave en dos, longitudinalmente, y desde el centro del crucero se comienzan a colocar las baldosas, diagonalmente y en dos direcciones, formando una primera figura con forma de rombo.