Burg – Burgus – Burguellos

Aunque la raiz del actual topónimo de Burguillos es de clara procedencia germánica (-burg), cabe preguntarse cuándo y cómo se empezó a utilizar este término para nombrar a la población, pues de esta manera podría aclararse también cuáles fueron sus orígenes o la época en que se configuró como un asentamiento estable y permanente.

Hemos podido comprobar que el primitivo vocablo -burg, procedente de las lenguas germánicas, se introdujo en el latín vulgar (el que hablaba la gente), que lo redenominó burgus, y que evolucionó a lo largo de los diferentes periodos que van desde la Antiguedad Tardía (s. III a s. V) hasta la Baja Edad Media (siglos XIV y XV), dejando también su impronta como vocablo en las diversas lenguas romances que nacieron de ese mismo tronco común, el latín.

Y hemos visto, cómo se adoptaba el término burgo o la propia partícula primitiva burg para nombrar a diversas ciudades y poblaciones, cuya característica común era la presencia de un castillo o de una torre.

Si un burg o burgus de la Antiguedad Tardía (siglos. III a V)era una torre fortificada o un fuerte con forma de torre para control de vías o carreteras, se denominaría burgo al castillo construido en la Alta Edad Media (siglos V a X), como avanzadilla o puesto de vigilancia y que, por extensión, se aplicó también a las poblaciones que se desarrollaron en torno al mismo.

Sería razonable, entonces, que en el caso de Burguillos hubiera existido también alguna torre en las inmediaciones, en torno a la cual se formara el pueblo. Como también sería lógico pensar que el pueblo y su apelativo procedieran de la época en que más generalizada fue su utilización, es decir, a lo largo de la Antiguedad Tardía (siglos II a V).

Burgui – Burguiellos

Sin embargo, el documento escrito más antiguo que se conoce sobre Burguillos data de 1176. En él, la denominación utilizada para nombrar a la población es Burguellospor lo que cabría preguntarse si esta palabra realmente deriva de los términos burg burgus (cosa perfectamente factible) o si, por el contrario, procediera de la forma en plural de la propia palabra burgus, que sería burgui. Con el significado, etimológicamente hablando, de la presencia de más de una torre o castillo, o de varias poblaciones de poca entidad a las que se daría nombre de manera agrupada.

Sobre lo primero (torres o castillos) no tenemos ninguna evidencia arqueológica que hubiera llegado a nuestros días y que pudiera corroborarlo. Sí es común, por otra parte, encontrar vocablos con alusión a edificaciones similares en diferentes parajes del término municipal: Torremocha, Los Torrejones, La Atalaya….

Por otra parte, habría que pensar en si esas torres eran necesariamente de carácter defensivo o si pudiera tratarse de elementos de otra índole, como torres acuarias que se encontraran a lo largo de la conducción romana de aguas a Toledo, que se alimentaba del arroyo de la Rosa, o de los muchos palomares que durante la Edad Media poblaban este territorio y que se asemejan a pequeñas torres.

– palomar –

Respecto a la posibilidad de que el término no aludiese a esas construcciones, sino a algún tipo de población asentada en este lugar, lo cual parece más probable, induce a pensar que el pueblo no se conformaba como un núcleo compacto y uniforme, sino que quizá se tratara de varias haciendas o casas de labor cercanas entre sí, pero artículadas en torno a un patio interior y cercadas con sus propios muros. De ahi su aspecto de independencia respecto unas de otras (burgus o, en este caso, burguillos).

A semejanza de las villae romanas, en su interior albergarían diferentes aposentos residenciales para el señor y sus sirvientes, y las construcciones relacionadas con la explotación agrícola (cuadras, establos, corrales, graneros, horno, molino, almacenes…). De hecho, así ha llegado la fisonomía del pueblo con sus casas solariegas hasta el propio siglo XX.

La anterior presencia romana, por otra parte, no es descartable en el término, no sólo por su riqueza agrícola y cercanía a la ciudad, sino también por la presencia de caseríos como Fontalba Sielma que parecen tener un claro origen en dicha época.