Burgus

Un burgus o turris («torre») es un pequeño fuerte en forma de torre de la Antigüedad Tardía, (siglo III a siglo V) que a veces estaba protegido por un muro o una fortificación menor y zanjas circundantes. Darvill lo define como «una pequeña posición fortificada o torre de vigilancia que generalmente controla una vía principal».

Burgus fue un término utilizado en el período posterior del Imperio Romano, y particularmente en las provincias germánicas.

Durante la época romana, el término que se daba a fortificaciones similares era el de «castellum». Se trataba de torres romanas o pequeños fortines utilizadas como torres de vigilancia o estación de señales.

El significado de ambos términos, por tanto, es el mismo, designando un mismo tipo de edificaciones, pero su utilización corresponde a épocas o momentos de tiempo diferentes.

Desarrollo y función

A partir del año 369 d. C., bajo Valentiniano, se puso en marcha un extenso programa de construcción de fortalezas en las fronteras del Imperio, para defenderse de la creciente presión de los pueblos «bárbaros». Esto implicó la construcción de torres rectangulares de dos pisos (en promedio de 8 a 12 m de ancho y 10 a 12 m de alto), los llamados fuertes residuales (en alemán: Restkastellen), en los campamentos situados en dichos límites fronterizos (limes) que ya habían sido despojados en gran parte de sus complementos. y graneros (horrea) previstos para las tropas fronterizas. 

Estos burgus eran esencialmente un desarrollo de las torres de limes del período imperial medio y consistían, en el caso de los ejemplos más grandes, en una estructura central en forma de torre y fortificaciones exteriores (una muralla, muralla defensiva, o empalizada; rodeada de varias acequias). Un rasgo conspicuo de los edificios de este tipo de la Antigüedad tardía es el importante aumento de tamaño de la torre central. La mayoría de estas nuevas fortificaciones fueron abandonadas o destruidas aproximadamente a mediados del siglo V.

Los burgus se erigieron a lo largo de los ríos fronterizos y a lo largo de las carreteras principales, donde es probable que se hayan utilizado para la observación, como posiciones avanzadas o como señalización. Los edificios como torres de vigilancia más pequeñas, fortalezas (castella), refugios civiles en propiedades y muelles fortificados para botes fluviales, especialmente en el Alto Rin y el Danubio, también se llamaron burgus.

Las tropas de estos puestos realizaban tareas policiales en las carreteras y velaban por el mantenimiento del orden público en las aldeas. El burgus podría controlar el movimiento en carreteras o ríos, o servir en emergencias como lugares de retiro. Las torres más grandes, como la de Asperden (Alemania) -abajo-, probablemente sirvieron como refugios para la población circundante y como graneros.

Un tipo especial de burgus contenía un desembarcadero en el río. Además de un edificio rectangular cerca de la orilla del río, estos tenían paredes almenadas que se extendían hasta o hacia el río como tenazas, protegiendo así un embarcadero o bahía de atraque para cargueros y lanchas patrulleras 

Etimología. Origen del término.

Burgus es una palabra latina (burgi en plural), usada desde finales del siglo II, pero más común en la antigüedad tardía (siglos III a V), y derivada de las lenguas germánicas; está relacionado con el griego pyrgos. Se refiere a una torre fortificada, a veces diseñada para la observación.

Su etimología comparte la raíz indoeuropea bhɹgh- («alto» o «elevado») con la céltica briga- («ciudad» o «fortaleza») o la tracia bria- («ciudad»). El primitivo vocablo germánico es bŭrgs, evolucionando en el bajo latín hacia el redenominado burgus.

Según Menéndez Pidal, debió haber existido cruce de género gramatical y de significado entre el germánico burgs, femenino, “ciudad, castillo”, y el griego πυργο [pyrgo], masculino, “torre, ciudadela”. El mismo autor localiza el uso del término en un autor latino del siglo IV, Vegeciocastellum parvum quem burgum vocant.